Los servicios sociales, es decir el socialismo, es un sistema muy atractivo para muchos, y casi todos los países hoy en día tienen un mínimo de socialismo en ellos. El problema es que para que funcione necesita una estructura poblacional generacional en forma de pirámide, es decir muchos produciendo y pocos recibiendo. Si no, el sistema no es sostenible.
por: Dr. Alfonso Sánchez Peñalver.
En casi todos los países hoy en día, hay un cierto nivel de socialismo: provisión de servicios sociales por el gobierno. Incluso en Estados Unidos, aunque muchos digan que es un país capitalista. El socialismo se basa en imponer gravas a la población productiva para proveer servicios, ingresos, o ambos, a algunos elementos de la población. Por ejemplo, un sistema de salud pública grava a todos los trabajadores, por cuenta ajena o propia, y empresarios, para proveer servicios de salud a los enfermos. Un sistema de pensiones grava para beneficiar a jubilados, e inválidos por distintas causas. Es, desde un punto de vista económico, una transferencia de riqueza de aquellos a quienes grava a aquellos a quienes beneficia. No genera riqueza en sí, sino que incluso la destruye por el costo de administración de dichos sistemas.
En este artículo analizo la situación de los servicios sociales federales en Estados Unidos, y cómo el cambio estructural de la pirámide de población causa que el sistema socialista, según está estructurado, sea insostenible. Para ello uso datos de ingresos y gastos sociales, así como de la población estadounidense, entre 1980 y 2024.
Déficit
En primer lugar, miramos las contribuciones y gastos totales en los servicios sociales, y el déficit que conllevan, en el gráfico inferior. En la parte superior, presento las contribuciones y los gastos separadamente, y en la parte inferior el déficit. Podemos observar cómo hasta el año 2000 tanto las contribuciones como los gastos están muy cerca los unos de los otros, y crecen a un ritmo parejo. Si miramos a los números, las contribuciones para servicios sociales eran 163.63 mil millones de dólares en 1980, y 698.57 mil millones de dólares en 2000. Eso supone un crecimiento de 7.53% anual durante esos 20 años. Los gastos en servicios sociales eran de 223.84 mil millones de dólares en 1980, y de 782.34 mil millones de dólares en 2000, lo que supone un crecimiento de 6.46% anual en esos 20 años. Vemos cómo, aunque el crecimiento de las contribuciones era mayor, anualmente, que el de los gastos, no era suficiente para reducir la diferencia entre ambos en esos 20 años, pero sí al menos mantenerla bastante cerca y, por tanto, tener un déficit muy pequeño. En 2024 las contribuciones fueron 1902.74 mil millones de dólares, y los gastos fueron de 3350.02 mil millones de dólares. Estos números suponen un crecimiento anual en las contribuciones de 4.26%, y en los gastos de 6.25%, durante esos 24 años. Vemos, entonces, cómo los gastos mantienen un ritmo de crecimiento durante este segundo periodo bastante similar al primero, haciendo que el crecimiento de los gastos se exponencial en los 44 años que observamos, mientras que las contribuciones crecen a un ritmo bastante menor, casi la mitad, en estos segundos 24 años que en los 20 primeros.

Más adelante buscaré la explicación a estas observaciones, pero en este momento quiero indagar un poco más sobre el déficit, y sobre la composición de las contribuciones y los gastos de los servicios sociales. En el artículo de la semana pasada, https://latespanol.com/2025/10/12/la-cruda-realidad-fiscal-federal-estadounidense/, analicé el déficit federal en Estados Unidos, y ya comenté que los gastos que más crecían y, por tanto, eran los mayores causantes del crecimiento de los gastos totales, eran los gastos en los servicios públicos y los intereses. También vimos, en ese artículo, cómo el crecimiento de los intereses es, sobre todo, desde 2021. Por tanto, algo que me gustaría analizar es ver cómo el déficit en los servicios sociales, a nivel federal, se compara con el déficit total federal y, para ello, presento los dos en el siguiente gráfico.

Vemos cómo, desde 1980 a 2024, el déficit en los servicios sociales es mucho más persistente que el déficit total. Está claro que hay más componentes que los servicios sociales en el déficit total, y vemos cómo, por ejemplo, el comercio libre que supuso el acuerdo de libre comercio de américa del norte (NAFTA) hizo que hubiera un superávit total en los últimos años de los 90 y primeros años del nuevo milenio. También vemos cómo la crisis financiera de 2008, o el COVID en 2020, hizo que el déficit total fuera peor que el déficit social. Y, por último, vemos cómo a partir de 2022, el déficit total vuelve a ser mayor que el déficit social, que puede ser explicado por el crecimiento de los intereses que ya mencioné. De todos modos, sí que vemos que parece que el déficit social y el déficit total, en ámbitos generales, se mueven en el mismo sentido, lo que confirma que los servicios sociales son uno de los mayores causantes que tengamos un déficit casi permanente a nivel federal durante al menos los últimos 44 años.
Contribuciones y Gastos
Ahora voy a analizar la composición de las contribuciones y los gastos, categorizados por el tipo de servicio social al que se destinan. En el gráfico que presento aquí abajo vemos las contribuciones a los servicios sociales. En la parte de la izquierda vemos los niveles de dichas contribuciones, por categoría, unos encima de los otros, para acabar formando la curva de contribuciones total que vimos en el primer gráfico del artículo. En la parte de la derecha, vemos el porcentaje que cada categoría representa del total de contribuciones. Las categorías son: Seguros Sociales (pensiones de jubilación, invalidez, viudedad y hospitalizaciones), Desempleo y Accidentes laborales, Médico (seguro médico suplementario), Militar y Veteranos (seguro de vida de veteranos y seguro médico militar), Jubilación Ferroviaria, y Otros (seguridad de pensiones, y contribuciones del resto del mundo). Vemos cómo las contribuciones a los seguros sociales y a los seguros médicos son las contribuciones que más crecen con el tiempo y, por tanto, cómo incrementan su porcentaje en las contribuciones totales a través del tiempo. Al mismo tiempo vemos cómo las contribuciones a los seguros de militares y veteranos, a la jubilación ferroviaria, y a otros servicios sociales, son cantidades muy pequeñas comparadas con el resto de las categorías, e incluso pierden importancia con respecto a las contribuciones totales con el tiempo. Las contribuciones al desempleo y accidentes crecen más lentamente y, aunque mantienen una cantidad significativa, pierden también representación en las contribuciones totales.

El siguiente gráfico que presento es el de la composición de los gastos por destino. De modo similar al gráfico de la composición de las contribuciones, en la parte izquierda presento los niveles de las distintas categorías, una encima de la otra, hasta formar la curva de gastos que vimos en el primer gráfico del artículo, y, en la parte derecha, el porcentaje que cada categoría representa del total de gastos. Vemos cómo, además de las categorías ya mencionadas en el caso de las contribuciones, hay una categoría para el reembolso de deducciones en los impuestos, y otra para el gasto en programas de ayuda alimentaria. Hay que mencionar que en los gastos médicos incluyo tanto medicare como el programa de pulmones negros, que ayuda a los mineros con sus problemas de salud, y que, en los gastos en seguros sociales, además de las pensiones mencionadas anteriormente, incluyo los gastos en el programa de ingresos suplementario de seguridad.

En el caso de los gastos vemos cómo los gastos en seguros sociales crecen consideradamente, pero pierden importancia en el total de gastos. Los gastos que más crecen relativamente al resto son los gastos médicos, y los gastos en el reembolso de las deducciones impositivas. Recordemos que en las deducciones impositivas se encuentran las deducciones por dependientes, que son tanto hijos como ancianos viviendo contigo, y las deducciones por los seguros médicos pasadas por Obama. También vemos cómo los gastos de apoyo a militares y veteranos crecen en importancia con el tiempo, mientras que los gastos en desempleo y otros gastos, pierden importancia con el tiempo. Por último, los otros gastos pierden bruscamente importancia hasta el año 2000, pero permanecen bastante constante en su porcentaje en los gastos totales durante los siguientes 24 años, alrededor de un 3.70%.

Viendo que tanto en las contribuciones como en los gastos las categorías más importantes son las de los seguros sociales y los servicios médicos, en la tabla de aquí arriba presento los números de contribuciones y gastos de estas categorías en 1980, 2000, y 2024, y calculo el crecimiento anual de ambos entre los dos periodos, de 1980 a 2000 y de 2000 a 2024, así como el crecimiento anual total. En el caso de los seguros sociales vemos que en todo momento las contribuciones son superiores a los gastos, pero si miramos los crecimientos durante los dos periodos, vemos cómo desde 1980 a 2000 las contribuciones crecían más que los gastos, lo que llevó al superávit a crecer de unos 15 mil millones de dólares en 1980 a unos 209 mil millones de dólares en 2000. Pero desde el 2000 el crecimiento de los gastos ha sido mayor que el crecimiento de las contribuciones, lo que ha hecho que en 2024 el superávit sea sólo de unos 177 mil millones de dólares. Esta tendencia llevaría a los gastos a superar a las contribuciones en poco más de 9 años, si ambos siguen creciendo al ritmo anual de los últimos 24 años.
En cuanto a los servicios médicos, vemos que las contribuciones siempre crecen más que los gastos. El problema es que las contribuciones son tan pequeñas en un inicio, relativo a los gastos, que el déficit no para de incrementar. La diferencia en las tasas de crecimiento no es suficiente para que las contribuciones alcancen a los gastos. Vemos, pues, que el mayor contribuidor al déficit social son los servicios médicos. Sabiendo que los gastos médicos son principalmente para personas mayores de 65 años o con incapacidades de distintos tipos, y que los seguros sociales también van dirigidos a esa misma población, la pregunta que nos hacemos es si cambios en la estructura de la población pueda ser el principal causante del crecimiento del déficit social. Para responder a esta pregunta ahora analizo la composición de la población estadounidense.
Población

Habiendo visto cómo los gastos médicos son los que más crecen en los 44 años que consideramos, cómo si las contribuciones y gastos de los seguros sociales siguen creciendo al mismo ritmo que en los últimos 24 años dentro de poco más de 9 años los gastos sobrepasarán a los ingresos, y sabiendo que la mayoría de los gastos en ambas categorías es para las personas de 65 años o más, lo primero que analizo es la composición de la población estadounidense, dividiéndola en dos categorías: aquellos menores de 65 años, y aquellos de 65 o más años. Vemos en el gráfico superior a este párrafo, cómo la población en ambas categorías crece con el tiempo, pero también vemos cómo la población de 65 años o más crece en porcentaje durante este tiempo. La población estadounidense, por tanto, está envejeciendo, lo que nos hace afirmar que cada vez una mayor proporción de la población pertenece a aquella que recibe beneficios sociales del gobierno, y cada vez un menor porcentaje de la población contribuye a ellos.

Para ahondar un poco más en esto, en el gráfico superior presento las pirámides de la población estadounidense en los años 1980 y 2020, cuando se realizaron las encuestas del censo. Vemos cómo los únicos grupos de personas con la misma población en ambos casos son aquellos de 15 a 25 años. Vemos cómo a partir de 25 años todos los grupos de edad tienen mayor población, pero cómo la diferencia es mucho mayor en los grupos de mayor edad. Al mismo tiempo vemos cómo claramente la proporción de gente de 65 o más años sobre el total de la población es mucho mayor en 2020 que en 1980, algo que ya habíamos confirmado. Es cierto que la pirámide de 2020 es anterior al COVID, y que la mortandad en la población anciana fue superior durante el COVID, pero ya hemos visto en el gráfico anterior cómo eso no evitó que el porcentaje de la población de aquellos de 65 o más años siguiera creciendo en años posteriores.
Conclusiones
En este artículo he querido analizar el componente de los servicios sociales del gobierno federal. En otras palabras, el funcionamiento económico del socialismo en el país en principio más capitalista del planeta. Hemos visto cómo existe un déficit social casi permanente, al menos durante los últimos 44 años, pero también cómo dicho déficit ha incrementado mucho más desde el año 2000. Queriendo encontrar la causa de estas dos características he analizado las contribuciones y gastos por distintas categorías. Hemos visto cómo los seguros sociales siguen teniendo superávit pero que el crecimiento durante los últimos años nos hace temer que si las cosas no cambian en poco más de 9 años los gastos superarán a las contribuciones. También hemos visto que el mayor contribuidor al déficit social son los gastos médicos, pero también hemos visto con preocupación cómo los reembolsos de las deducciones de impuestos han crecido a un ritmo vertiginoso, ganando importancia en el total de los gastos en servicios sociales.
Buscando una explicación al porqué de este crecimiento en los gastos médicos y en los seguros sociales en sí, a partir del 2000 en particular, hemos visto cómo la proporción de la población con 65 años o más está creciendo en la población total estadounidense. Siendo éstos los mayores recipientes de las pensiones de los seguros sociales, y de los pagos de los seguros médicos, esto nos hace entender por qué los gastos crecieron más rápido que las contribuciones a partir del año 2000. También nos hace darnos cuenta de cuál es la fragilidad del socialismo, puesto que lo que está pasando es que la población recipiente de los beneficios sociales está creciendo con respecto a la población que los financia. Los avances médicos que nos hacen vivir más años, la jubilación de la generación del baby boom, así como el descenso de la natalidad, están poniendo en verdadero peligro el sistema de servicios sociales del país.