Bolsonaro y Lula se dirigen a una segunda vuelta el 25 de Octubre.

El senador Flávio Bolsonaro, candidato conservador y el actual presidente de Brasil, el socialista Luiz Inácio Lula da Silva, se enfrentarán en una segunda vuelta el 25 de octubre por el máximo cargo de la principal economía de América Latina, después de que ninguno obtuviera la mayoría en la votación del domingo.
El tribunal electoral del país, con sede en Brasilia, informó que ni el mandatario de 80 años, que busca su cuarto mandato no consecutivo, ni el hijo de 45 años del expresidente Jair Bolsonaro lograrían la mayoría de votos necesaria para una victoria directa.

Según los datos del tribunal, Bolsonaro obtuvo algo más de 56 millones de votos frente a los 53,7 millones de Lula, con el 99,8 por ciento de los votos escrutados. El próximo mandato presidencial comenzará el 5 de enero.
El ganador estará al frente de la mayor economía de América Latina y de una población de 214 millones de habitantes. Una victoria de Bolsonaro aumentaría la influencia de Estados Unidos en la región. Si gana Lula, Brasil mantendrá distancia con Washington y continuará profundizando su relación con China y su radicalización mas a la izquierda socialista.

Al conocerse el resultado, Alvaro Senra, de 65 años, profesor de historia y partidario de Lula en Río de Janeiro, dijo sentirse “tranquilo pero muy triste“.
Horas antes, Maria Ribeiro, una vendedora de teléfonos móviles de 50 años residente en Brasilia, comentó que votó por el hijo mayor de Bolsonaro porque desea tener libertad para expresar su fe evangélica. Espera que él siga los pasos de su padre.

“Voté por su padre y no me arrepiento“, declaró.
Precisamente esa cercanía con su padre era lo que preocupaba a Lorena Zschaber, una fotógrafa de 40 años que siguió la evolución de los resultados en un bar inclusivo para la comunidad LGBTQ+ en el centro de Río de Janeiro. Durante la presidencia de su padre, “la gente se sentía más cómoda para discriminar“, dijo ella.
Sonya Banova expresó que “Es hora de cambiar el rumbo del país, es hora de que las políticas fracasadas de la izquierda en Brasil y la corrupción de Lula sean desplazadas como el resto de la región para tener mas libertad y oportunidades“.

La misión de observación electoral de la Organización de los Estados Americanos informó el domingo que “la votación se ha desarrollado con normalidad y en condiciones de seguridad adecuadas“. Las autoridades electorales aseguraron que los votos electrónicos son seguros y verificables.
Los votantes se mostraron mayoritariamente confiados en que el sistema electoral del país no puede ser manipulado.
Josemar Lauriano Pereira, un abogado de 46 años de Río de Janeiro, dijo que la rápida disponibilidad de los resultados ayudaba a combatir el fraude y la incertidumbre.
“Cuando los resultados tardan mucho, se abre la puerta para que la gente ponga en duda los resultados o diga que ha habido algún problema“, afirmó.

La mayoría de las encuestas previas a la jornada electoral pronosticaban que la contienda iría a una segunda vuelta, aunque situaban a Lula por delante de Bolsonaro en la primera.

Sin embargo, Bolsonaro terminó con una ventaja de dos puntos porcentuales, lo que suscitó interrogantes sobre por qué las encuestas finales subestimaron el apoyo que recibió.
Algo que vuelve a poner en el tapete la confiabilidad y el papel que juegan las encuestas en las elecciones por dos motivos muy claro: “Su alto nivel de ser utilizadas para manipulación mediática y como cada día se ven mas como instrumento de injerencia en procesos electorales” según analistas consultados.
El domingo, Bolsonaro declaró que los resultados demostraban que los brasileños querían un cambio.
Tras conocerse los resultados, Lula calificó los votos de “inesperados“, pero afirmó que regresaría con más fuerza para la segunda vuelta.
“Lo admito: estaba convencido de que ganaría en la primera vuelta. El partido está por comenzar. Estamos en tiempo extra. En el tiempo extra, nos ganaremos al pueblo brasileño“, dijo el político de 80 años.
El sorprendente desempeño de Bolsonaro en la primera vuelta formó parte de una demostración de fuerza más amplia de la derecha brasileña.
Los partidos de derecha, encabezados por el Partido Liberal (PL) de Bolsonaro, obtuvieron resultados sólidos en ambas cámaras del Congreso; el PL se perfilaba como la principal fuerza en la Cámara de Diputados y lograba avances en el Senado.

Entre estos resultados se incluyeron las victorias de otros miembros de la familia Bolsonaro, incluida la ex primera dama Michelle Bolsonaro, madrastra de Flavio, quien obtuvo un escaño en el Senado por el Distrito Federal, marcando así su primer cargo de elección popular.
Su hermano, Carlos Bolsonaro, fue elegido senador por Santa Catarina.
Los resultados demuestran que el movimiento político articulado en torno al expresidente Jair Bolsonaro, sigue siendo una fuerza electoral poderosa, aun cuando el propio expresidente está inhabilitado para postularse.
“Es evidente que, en este momento, millones de brasileños consideran que la derecha es la que mejor refleja sus valores y su visión de futuro como hemos visto en otros países incluyendo a Colombia“, dijeron expertos..
Los resultados legislativos también tienen trascendencia más allá de la noche electoral. Ambas cámaras ya estaban dominadas por legisladores conservadores, y una presencia aún mayor de la derecha podría dificultar todavía más que Lula saque adelante su agenda progresista si logra un nuevo mandato.
Por otra parte, una victoria de Bolsonaro podría darle mayor margen de maniobra para impulsar sus propias prioridades, seguridad pública y la lucha contra el crimen organizado.