Los prolongados apagones diarios, provocados por la falta de petrolero, han llevado a los cubanos al límite. El viernes, La Habana reconoció haber dialogado con Estados Unidos para calmar la situación.

Manifestantes en el centro de Cuba atacaron la madrugada del sábado una sede del Partido Comunista, en medio del creciente descontento por los apagones que duran horas, alimentados por la falta de petrolero después del apresamiento de Nicolas Maduro por parte de Estados Unidos.
Manifestantes enfurecidos vandalizaron la sede del Partido Comunista en la ciudad de Morón, a unos 460 kilómetros al este de La Habana, la capital, cuando una protesta pacífica contra los cortes de luz y la escasez de alimentos se tornó violenta.

Los manifestantes salieron a las calles gritando “libertad” y golpeando cacerolas, una forma de protesta que los cubanos han adoptado recientemente para expresar su descontento, algo que se ha venido practicando en otros países de la región como manera efectiva de demostrar el descontentos con los gobiernos.
Videos en redes sociales mostraron a personas lanzando piedras, saqueando la sede del Partido Comunista, quemando documentos, computadoras y muebles, y prendiéndole fuego en la calle.
«Lo que comenzó pacíficamente, tras un intercambio con las autoridades locales, degeneró en actos de vandalismo contra la sede del comité municipal del Partido Comunista», informaron medios del gobierno.
Un residente de Morón, afirmó que los hoteles de la localidad, principal fuente de ingresos y gran empleador gracias al turismo, han cerrado sus puertas debido a la crisis energética, lo que ha agravado los problemas económicos de los residentes.

El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció el descontento popular por los prolongados apagones.
«Lo que jamás será comprensible, justificable ni admitido es la violencia», declaró en una publicación en X.
La policía detuvo a cinco personas durante las protestas, según informaron los medios estatales.

La economía cubana, que ya sufría las consecuencias de seis décadas de embargo comercial estadounidense, se ha visto gravemente afectada desde que la administración del presidente estadounidense Donald Trump removió al líder del regimen venezolano Nicolás Maduro, el benefactor extranjero más importante de Cuba, en enero.
Desde entonces, el petróleo venezolano dejó de fluir hacia Cuba, y Trump expresó abiertamente su deseo de un cambio de régimen, afirmando que La Habana estaba al borde del colapso.

El viernes, el gobierno cubano confirmó que estaba dialogando con Washington para resolver la situación, pero no ofreció detalles sobre la naturaleza de las conversaciones.
El bloqueo petrolero de Trump ha provocado escasez de combustible, alimentos y medicinas, lo que ha llevado a la población a protestar contra los apagones que pueden durar la mayor parte del día.
Las protestas son poco frecuentes en el país comunista; algunos de los manifestantes que participaron en las protestas de 2021 contra las dificultades económicas y la represión fueron condenados a 20 años o más de prisión.