Los republicanos, liderados por Glenn Youngkin, calificaron los mapas como una “usurpación de poder inconstitucional” y prometen continuar con los desafíos legales.

Los demócratas obtuvieron una victoria importante este martes cuando los votantes de Virginia aprobaron por un estrecho margen un referéndum sobre la redistribución de distritos congresuales; una medida que podría dar al partido un impulso significativo en la batalla por la mayoría en la Cámara de Representantes de los EE. UU. durante las elecciones de mitad de mandato de este año, según informó The Associated Press a las 8:49 p. m. (hora del este).
La medida electoral otorga a la legislatura de Virginia, controlada por los demócratas, en lugar de a la actual comisión no partidista del estado, el poder temporal de redistribución de distritos hasta las elecciones de 2030. Esto podría resultar en una ventaja de 10 a 1 para los demócratas en la delegación congresual de Virginia, superando su actual ventaja de 6 a 5.

El referéndum, que se produce tras el impulso del presidente Donald Trump a favor de una redistribución de distritos a mitad de década (una práctica inusual, aunque no inédita) en los estados gobernados por republicanos, otorgaría a los demócratas cuatro escaños adicionales de tendencia izquierdista en la Cámara de Representantes antes de las elecciones de mitad de mandato, mientras el partido intenta recuperar el control de la cámara frente al Partido Republicano (GOP), que actualmente ostenta una mayoría sumamente ajustada.

La gobernadora demócrata Abigail Spanberger, quien, en muchos sentidos, se convirtió en el rostro de la campaña de su partido para aprobar esta iniciativa electoral, declaró en un comunicado que “los votantes de Virginia han hablado y, esta noche, han aprobado una medida temporal para hacer frente a un presidente que afirma tener ‘derecho’ a obtener más escaños republicanos en el Congreso“.
“Los virginianos observaron cómo otros estados accedían a esas exigencias sin consultar a los votantes, y nosotros nos negamos a permitir que eso sucediera. Respondimos de la manera correcta: en las urnas“, afirmó la gobernadora.
Y el presidente del Comité Nacional Demócrata, Ken Martin, enfatizó que “los virginianos se negaron a permitir que Trump jugara con el derecho de los estadounidenses a una representación justa“.
Pero el representante Richard Hudson, de Carolina del Norte, presidente del Comité Nacional Republicano del Congreso, afirmó que “los demócratas de Virginia no pueden rdibujar la realidad. Este estrecho margen refuerza la idea de que Virginia es un estado ‘púrpura’ que no debería estar representado por un *gerrymandering* partidista tan flagrante. Precisamente por ello, los tribunales, que ya han dictaminado en dos ocasiones para bloquear esta escandalosa usurpación de poder, deberían hacer cumplir la ley de Virginia“.
Y Hudson predijo: “Incluso bajo este mapa, los republicanos mantendremos nuestra mayoría, basándonos en nuestro historial de haber limpiado el desastre dejado por los demócratas y en una histórica reserva de fondos para litigar contra los fracasos de estos”.
El presidente del Partido Republicano de Virginia, Jeff Ryer, declaró en un comunicado: “Sé que estamos decepcionados por el resultado de esta noche. Evidentemente, un número suficiente de virginianos confió en el lenguaje descaradamente deshonesto que los demócratas incluyeron en la papeleta electoral para hacer de nuestra Mancomunidad el estado con el gerrymandering más severo de la nación.”
El referéndum independiente celebrado en primavera puso fin a meses de fuego cruzado político y batallas judiciales, a una participación masiva en el voto anticipado y a una enorme cantidad de atención nacional y dinero invertido en este decisivo enfrentamiento en las urnas.
Aunque la mayoría de los votantes dio su aprobación a la iniciativa electoral, esta aún enfrenta desafíos legales.
El Tribunal Supremo de Virginia permitió que el referéndum siguiera adelante después de que un tribunal de instancia inferior lo hubiera anulado. Sin embargo, los recursos legales contra el referéndum, presentados, en parte, por el Comité Nacional Republicano (RNC), el NRCC y el Partido Republicano estatal, siguen sin resolverse y continúan bajo la consideración del máximo tribunal de Virginia.

El exgobernador republicano Glenn Youngkin, quien fue uno de los líderes de la campaña del Partido Republicano contra el referéndum respaldado por los demócratas, recurrió a las redes sociales el martes por la noche para «instar al Tribunal Supremo de Virginia a fallar en contra de este proceso inconstitucional que privará del derecho al voto a millones de virginianos».
Youngkin, durante su última parada de campaña en el norte de Virginia, en la víspera de las elecciones, dijo a sus seguidores: “Es el mapa más partidista de todo Estados Unidos“.
Señalando a los demócratas, Youngkin acusó: “Lo que están haciendo es inmoral“.
Acompañando a Youngkin en su recorrido por todo el estado para encabezar la oposición republicana a la iniciativa electoral estuvo el ex fiscal general de Virginia, Jason Miyares, quien dijo a la multitud que el mapa propuesto por los demócratas es uno que “se traza cuando se está ebrio de poder“.
En declaraciones a medios, previas a su último mitin en la víspera de las elecciones, Miyares denunció que “los demócratas quieren arrebatar la voz a millones de virginianos y manipular los distritos electorales del estado“.

Youngkin, haciendo referencia a la incansable campaña que ambos han llevado a cabo en las últimas semanas, afirmó: “Lo que escuchamos una y otra y otra vez es que los virginianos quieren mapas electorales justos. Y lo que representa el voto por el ‘sí’ son mapas injustos“.
Asimismo, los dos republicanos reiteraron su acusación de que el referéndum constituía una “usurpación de poder inconstitucional” por parte de Spanberger y de los demócratas que controlan la legislatura estatal.
Mientras Youngkin y Miyares intervenían en Leesburg, Trump apareció en las ondas radiofónicas a través de un popular programa de debate conservador con sede en Virginia y, posteriormente, unió fuerzas con el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson (R-La.), para instar a los votantes a rechazar el referéndum.
Señalando a los demócratas del Congreso, Trump advirtió que “si consiguen estos escaños adicionales, realizarán cambios a nivel federal“.