A diferencia de ocho intentos previos de destituir a la presidenta, casi todas las facciones legislativas expresaron su apoyo a la medida.
El Congreso peruano votó a favor de la destitución de la presidenta Dina Boluarte, una de las líderes más impopulares del mundo, en una sesión nocturna convocada horas después de que partidos políticos de todo el espectro político exigieran su destitución, mientras el país lucha contra una intensa ola de delincuencia.
Los políticos votaron a última hora del jueves para debatir la destitución de Boluarte por “incapacidad moral” y la citaron a comparecer ante el Congreso a las 23:30 (04:30 GMT).

Boluarte nunca llegó, y los legisladores contaban con los votos suficientes para proceder con un rápido proceso de destitución poco después de la medianoche, con 124 votos a favor de su destitución.
Boluarte no contaba con un vicepresidente que la reemplazara, por lo que el presidente del Congreso, José Jeri, ha sido juramentado como el nuevo presidente del país.

Medios de prensa informaron que los legisladores habían decidido votar a favor de la destitución de Boluarte debido a su “gran falta de respeto” al no atender su citación.
Su destitución continúa con la rotación de líderes en la nación andina, que ha tenido seis presidentes desde 2018, hundiendo al país en lo que Sánchez denominó “otra crisis política” a tan solo seis meses de las próximas elecciones presidenciales.
También se ha reportado que el recién nombrado presidente Jeri ha enfrentado acusaciones de violación.

El sorprendente giro de los acontecimientos se produjo pocas horas después de que un tiroteo en un concierto en la capital avivara la indignación por la delincuencia que sacude a la nación sudamericana.
Los legisladores habían votado a favor de aceptar cuatro solicitudes de votación para destituir a Boluarte debido a lo que, según ellos, era la incapacidad de su gobierno para frenar la delincuencia.
A diferencia de ocho intentos anteriores para destituirla, casi todas las facciones legislativas expresaron su apoyo a las últimas solicitudes, incluidos los partidos de derecha que históricamente la han apoyado.

Boluarte, de 63 años, goza de una profunda desilusión, con índices de aprobación de entre el 2% y el 4%, tras acusaciones de haberse lucrado ilícitamente con su cargo.
Llegó al poder en diciembre de 2022 tras la destitución y arresto de su predecesor, el presidente Pedro Castillo, bajo cuya presidencia había sido vicepresidenta, tras intentar disolver el Congreso.
La destitución de Castillo provocó meses de protestas generalizadas y mortales, especialmente en comunidades rurales e indígenas, y el gobierno de Boluarte fue acusado de usar fuerza excesiva para reprimirlas.