Los críticos afirman que la herramienta relacionada con el impuesto a las segundas residencias (*pied-à-terre*) crea nuevos riesgos de privacidad y seguridad al recopilar los nombres y direcciones de propietarios acaudalados.

El Alcalde de NY Mamdani abrió, un nuevo frente en su batalla constante contra los sectores adinerados de la ciudad de Nueva York después de que su administración publicara una base de datos privados que identifica a los propietarios de alto poder adquisitivo sujetos al impuesto propuesto sobre segundas residencias; una medida que, según los críticos, podría exponerlos al acoso y a riesgos para la seguridad pública.
La base de datos, publicada por el Departamento de Finanzas de la ciudad, permite a los usuarios buscar propiedades y ver los nombres y direcciones de los propietarios cuyas residencias no principales podrían estar sujetas al impuesto propuesto. Un portavoz del departamento declaró que la publicación del registro de propiedades era un requisito de la ley estatal.
“Conforme a la ley estatal, se publicó un registro de propiedades para su consulta pública. A partir de esta lista, el Departamento de Finanzas identificará las propiedades que podrían estar sujetas al nuevo recargo fiscal para residencias no principales“, dijo el portavoz a medios de prensa.

Una persona familiarizada con el proceso, que habló bajo condición de anonimato, señaló que la ciudad ha publicado públicamente registros similares de impuestos sobre la propiedad cada año durante mucho tiempo, en cumplimiento de la ley del estado de Nueva York.
Esta persona explicó que los nuevos impuestos y recargos siguen el mismo procedimiento: el estado aprueba la legislación, se publica un registro público de propiedades y el Departamento de Finanzas identifica los inmuebles sujetos al gravamen utilizando criterios establecidos por el estado.
Sin embargo, los críticos argumentan que la base de datos va mucho más allá de los registros públicos tradicionales al recopilar los nombres y direcciones de propietarios adinerados en un único lugar de fácil consulta, lo que podría generar nuevos riesgos de privacidad y seguridad.
El debate cobra especial relevancia en la ciudad más grande de Estados Unidos, donde la seguridad pública sigue siendo un tema político persistente y los residentes adinerados han señalado desde hace tiempo la delincuencia como una de sus principales preocupaciones.

Si bien los registros de propiedad han sido públicos durante mucho tiempo, los detractores sostienen que la decisión de la ciudad de agruparlos en una base de datos específica podría hacer que los propietarios adinerados sean más vulnerables al acoso y a posibles actos de violencia. El Ayuntamiento ha defendido la base de datos como una herramienta de transparencia diseñada para ayudar a los propietarios a determinar si podrían verse afectados por el impuesto propuesto y a comprender cómo solicitar una exención.
“Nadie desea esta base de datos más que el grupo de agitadores comunistas de redes sociales que acompañan a Mamdani, ansiosos por acosar a los estadounidenses a la menor oportunidad“, advirtió John Ashbrook, copresentador del podcast “Ruthless”, señalando que la base de datos podría convertirse fácilmente en una herramienta para que los partidarios de Mamdani en línea hostiguen a arrendadores y otros propietarios de inmuebles.
“Atacan a cualquiera que cuestione sus decisiones, y no cabe duda de que acosarán a todo neoyorquino que se dedique a ofrecer viviendas“, continuó.
Por su parte, el presidente de la Junta de Bienes Raíces de Nueva York (REBNY), James Whelan, argumentó que la base de datos también ilustra el amplio alcance que podría tener el impuesto propuesto, yendo más allá de los residentes ultrarricos en los que sus defensores han hecho hincapié.

Aunque Mamdani promovió inicialmente la propuesta como un impuesto a las segundas residencias valoradas en más de 5 millones de dólares y propiedad de “ultrarricos y élites globales”, las normas definitivas emplean distintos umbrales de valoración del Departamento de Finanzas según el tipo de propiedad. Según el *New York Post*, más de 960.000 viviendas podrían figurar en la base de datos, la cual permite buscar y descargar información de los propietarios, incluidos sus nombres y direcciones.
“Al publicar una base de datos de propiedades que podrían estar sujetas a este impuesto antes incluso de que este haya sido aprobado, el Ayuntamiento no ha hecho más que aumentar la confusión en torno a la propuesta“, declaró Whelan a medios de prensa.
“Lo que esta base de datos demuestra realmente es que el impuesto a las segundas residencias tiene un alcance mucho mayor y es más complejo de lo que sus defensores han sugerido“, añadió. “Los responsables políticos deberían examinar detenidamente a los numerosos propietarios que podrían verse afectados, a pesar de no encajar en el perfil de residentes ultrarricos al que supuestamente iba dirigido este impuesto“.
Esta base de datos representa el último punto de conflicto en la relación, cada vez más tensa, de Mamdani con los residentes más acaudalados de la ciudad.

A principios de este año, el político se situó frente al ático de 24.000 pies cuadrados (unos 2.230 metros cuadrados) que Ken Griffin, fundador de Citadel, posee en Central Park South y por el que pagó la cifra récord de 238 millones de dólares. Allí promovió su propuesta de aumentar los impuestos a las segundas residencias valoradas en más de 5 millones de dólares, tras haber criticado previamente al multimillonario gestor de fondos de cobertura por su fortuna personal.
En el vídeo se mencionaba a Griffin explícitamente por su nombre. Más tarde, Griffin calificó el video de “inquietante y extraño“, argumentando que lo ponía en peligro al señalar su residencia mientras promovía impuestos más altos para los ricos.
Colin Reed, veterano estratega republicano, sostuvo que la base de datos y la retórica más amplia de Mamdani contra los neoyorquinos adinerados podrían acarrear consecuencias peligrosas en un contexto de creciente preocupación por la violencia política.
“En esta época de creciente violencia política, este tipo de retórica incendiaria y divisiva no solo es imprudente, sino francamente peligrosa, especialmente viniendo de un funcionario público que hace poco tiempo se comprometió a ser alcalde para todos los neoyorquinos“, declaró a medios de prensa.
“Ya es bastante grave que el alcalde demonice el éxito y la movilidad ascendente que durante tanto tiempo han definido el sueño americano, y que lo haga precisamente en la ciudad que ha definido el capitalismo estadounidense“, continuó Reed. “Pero hacerlo enfrentando a unas clases sociales contra otras es indigno del cargo que ocupa“.

El enfrentamiento también ha reavivado un debate más amplio sobre si Nueva York corre el riesgo de ahuyentar a los residentes adinerados y a las empresas que durante mucho tiempo han sostenido su economía. Griffin, cuya fortuna Forbes estima en unos 50.000 millones de dólares, trasladó la sede mundial de Citadel de Chicago a Miami en 2022, tras años de críticas a las políticas fiscales, la delincuencia y el clima empresarial de la “Ciudad de los Vientos“.
Dicha partida marcó la ruptura de Griffin con Chicago, ciudad donde creó uno de los fondos de cobertura (*hedge funds*) más grandes del mundo y ayudó a consolidar a la urbe como un centro financiero global. Desde entonces, ha advertido que Nueva York podría enfrentarse a consecuencias similares si los responsables políticos impulsan una agenda que él considera hostil hacia los residentes de altos ingresos y las empresas.
Esta última polémica surge en un momento en que los líderes empresariales observan atentamente si el clima político de Nueva York se está volviendo menos acogedor para el sector financiero y los contribuyentes adinerados que históricamente han sido el pilar de la economía de la ciudad.
En el centro del debate está la cuestión de si la ciudad puede exigir más a sus residentes más ricos sin debilitar la base impositiva que contribuye a financiar el gobierno municipal.