El Rey resaltó la labor social desarrollada por la Iglesia, pero también se refirió a los abusos cometidos en su seno, afirmando que “ni son ni pueden ser representativos de la inmensa comunidad eclesial”.

Por: Giuliana Trevisanato
MADRID – Entre aplausos, vítores y gritos de «¡Viva el Papa!», León XIV llegó este sábado al Palacio Real de Madrid para protagonizar uno de los momentos más significativos de la primera jornada de su visita apostólica a España, la primera de un Pontífice al país en quince años.
El Santo Padre arribó al Palacio Real unos quince minutos más tarde de lo previsto, saludando a las cientos de personas que desde primera hora de la mañana aguardaban en la Plaza de la
Armería, los alrededores del recinto y los balcones de los edificios cercanos. Las campanas de la Catedral de la Almudena repicaron durante varios minutos anunciando su llegada.

La ceremonia de bienvenida comenzó con los honores de Estado. Tras el disparo de 21 salvas de honor, León XIV y el rey Felipe VI pasaron revista a la Guardia Real antes de que el Pontífice saludara a las autoridades y miembros de la delegación española.
Posteriormente, el Papa mantuvo un encuentro privado con los Reyes en el Salón Gasparini del Palacio Real. La reunión tuvo un carácter especial al tratarse de la primera vez que León XIV saludaba personalmente a la princesa Leonor y a la infanta Sofía.
La agenda continuó con el encuentro con las autoridades del Estado, representantes de la sociedad civil y miembros del cuerpo diplomático acreditado en España. Durante su intervención, Felipe VI dio la bienvenida al Pontífice y destacó los profundos vínculos históricos, culturales y espirituales entre España y la Iglesia católica.

El Rey resaltó la labor social desarrollada por la Iglesia, pero también se refirió a los abusos cometidos en su seno, afirmando que “ni son ni pueden ser representativos de la inmensa comunidad eclesial“. Asimismo, valoró la “claridad y firmeza” con las que León XIV afronta esta realidad para avanzar en la reparación del daño causado a las víctimas.
Felipe VI también elogió la primera encíclica del Pontífice, Magnifica Humanitas, dedicada en parte a los desafíos de la inteligencia artificial. En ese contexto, defendió que la nueva tecnología “no puede ser un monopolio de unos pocos” y subrayó la necesidad de mantener siempre a la persona en el centro de cualquier desarrollo tecnológico.
Por su parte, en su primer discurso en España, León XIV lanzó un llamamiento a la reconciliación y a la cooperación entre las distintas fuerzas políticas y sociales del país. “No es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad“, afirmó ante los Reyes, el Gobierno y las autoridades presentes.
El Pontífice invitó además a abandonar las «narrativas divisivas y polarizantes» y a superar las “simplificaciones estériles” para afrontar con mayor profundidad los desafíos del presente. En un contexto internacional marcado por conflictos e incertidumbres, advirtió sobre el riesgo de encerrarse en ideologías prefabricadas y apeló al diálogo como camino para construir una sociedad más unida.
Con este mensaje centrado en la unidad, el entendimiento y el bien común, León XIV inauguró oficialmente su visita a España, que durante los próximos días lo llevará también a Barcelona y a las Islas Canarias.