Ubicado en el barrio de Lucero, en el distrito de Latina, el CEDIA 24 Horas se encuentra en una de las zonas más vulnerables de la periferia madrileña.

Por: Giuliana Trevisanato
A la hora del almuerzo, las puertas del CEDIA 24 Horas no dejan de abrirse. Algunos llegan para comer. Otros para ducharse, lavar su ropa o simplemente encontrar un espacio donde ser escuchados. Mientras tanto, en distintos rincones del edificio, trabajadores y voluntarios ultiman los preparativos para una visita que quedará grabada en la historia del centro.
Entre ellos está Elmer.

Este hombre peruano cuenta las horas para un momento que nunca imaginó vivir: saludar al Papa León XIV. Ha sido seleccionado junto a otras 14 personas para dar la bienvenida al Pontífice en el Centro de Información y Acogida CEDIA 24 Horas de Cáritas Madrid, la primera parada que realizará el Santo Padre en la capital española tras los actos institucionales previstos para este sábado.
La elección del lugar no es casual.
Ubicado en el barrio de Lucero, en el distrito de Latina, el CEDIA 24 Horas se encuentra en una de las zonas más vulnerables de la periferia madrileña. Para llegar hasta allí hay que atravesar calles flanqueadas por bloques de viviendas construidos en las décadas de 1960 y 1970, en un entorno marcado por dificultades económicas y sociales que la Iglesia acompaña desde hace décadas.
“La visita del Papa a España y a la Iglesia de Madrid comienza con un acercamiento a los más pobres, a la realidad de la exclusión” afirmó el obispo auxiliar de Madrid, Vicente Martín. “Nada más entrar en el barrio se ve que son zonas de periferia, no solo geográfica; de mucha vulnerabilidad”
En las instalaciones del centro esperarán al Santo Padre personas acompañadas por distintos proyectos de la Pastoral Social de la Iglesia en Madrid: migrantes, trabajadores en situación de vulnerabilidad, víctimas de trata y personas que enfrentan diferentes formas de exclusión. Para muchos de ellos, será una oportunidad única de encontrarse cara a cara con el sucesor de Pedro.

La elección de quienes recibirán al Papa también guarda una curiosidad propia de estos tiempos. Según contó Juan José Gómez-Escalonilla, responsable del CEDIA, los 15 participantes fueron seleccionados al azar con la ayuda de ChatGPT entre las personas acompañadas por las distintas iniciativas sociales vinculadas al centro.
Así fue como Elmer recibió la noticia de que estaría entre quienes estrecharán la mano del Pontífice. Una anécdota inesperada que combina la tecnología más actual con uno de los momentos más significativos para quienes forman parte de esta comunidad.
Pero la historia del CEDIA comenzó mucho antes de la inteligencia artificial. El centro está a punto de cumplir 50 años y sus orígenes fueron mucho más modestos que la estructura que hoy recibe a miles de personas cada año. Todo empezó en 1977 con una sencilla furgoneta que recorría las calles de Madrid repartiendo café caliente a personas sin hogar.
Aquel gesto buscaba ofrecer algo más que una bebida. Era una oportunidad para acercarse, escuchar y acompañar a quienes vivían en la calle y muchas veces eran invisibles para el resto de la sociedad.
Con el paso de los años, la iniciativa fue creciendo para responder a nuevas necesidades. Lo que comenzó como un reparto de café se transformó en un centro de atención integral que hoy acompaña a más de 2.500 personas al año, ofreciendo acogida, orientación social, alojamiento temporal y apoyo en procesos de reinserción.
“Es un proyecto de primera atención a la exclusión más dura” , explica Gómez-Escalonilla. Durante los preparativos de la visita, recuerda, representantes del Vaticano mostraron especial interés en que el Papa pudiera conocer tanto la realidad del barrio como el trabajo que desde hace casi cinco décadas se realiza en este lugar.
De una furgoneta que repartía café en las calles de Madrid a convertirse en la primera parada de un Papa en su visita a España. La historia del CEDIA es también la historia de una presencia constante junto a quienes más lo necesitan.
La emoción también se siente en la cercana parroquia de la Crucifixión del Señor. Allí, los niños han preparado dibujos y mensajes para dar la bienvenida al Pontífice. Colgados en las paredes y cuidadosamente guardados para el gran día, reflejan la ilusión con la que todo el barrio espera la llegada del Papa.

Antes de las grandes celebraciones y de las imágenes multitudinarias, León XIV ha querido enviar un mensaje claro. Su primer encuentro en Madrid será con quienes viven en las periferias sociales, allí donde la Iglesia trabaja cada día acompañando a los más vulnerables.
Y entre ellos estará Elmer, esperando el momento de estrechar la mano del Papa.