Autores falsos, historias falsas, periodistas pagados por agentes Rusos para publicar información generada con la IA para influir en las elecciones de Argentina según documentos hechos público esta semana.

Agentes rusos vinculados al Kremlin y al Servicio de Inteligencia Exterior lanzaron una operación encubierta a gran escala para infiltrarse en el espacio mediático argentino, informó el medio *OpenDemocracy*.
Según documentos obtenidos por dicho medio, a lo largo de 2024, la red de propaganda conocida como “la Compañía”, trabajó para desacreditar al presidente Javier Milei y sembrar el caos social. Su herramienta principal consistió en la creación de personajes ficticios, “expertos” y “periodistas” cuyos rostros fueron generados por inteligencia artificial y cuyos artículos fueron redactados utilizando dicha tecnología.

Uno de estos autores falsos fue “Manuel Godsin”, supuestamente doctorado por una universidad noruega. Sus artículos sobre las protestas estudiantiles fueron publicados en el medio argentino *Realpolitik*; sin embargo, la investigación reveló que Godsin no existe y que su fotografía pertenece a un ciudadano ruso real: Mikhail Malyarov.
Otros personajes inventados incluyeron a “Gabriel di Taranto”, “Juan Carlos López” y “Marcelo Lopreiatto”. Sus perfiles fueron creados utilizando fotografías de archivo o imágenes generadas por IA, y sus biografías contenían credenciales académicas falsificadas. Los expertos identificaron al menos 250 artículos distribuidos en más de 20 plataformas de medios digitales argentinos, incluyendo importantes medios como *Diario Registrado* y *C5N*.
“La Compañía” explotó las vulnerabilidades de los medios locales que luchan con recursos limitados. Intermediarios rusos ofrecieron a estos medios contenido gratuito o remunerado a través de agencias de relaciones públicas fantasma y “consultores“. Los presupuestos de la operación fueron sustanciales superando los 280.000 dólares, aunque es probable que los pagos reales a los periodistas fueran mucho menores, lo que sugiere una posible malversación de fondos dentro de la propia red rusa. Los editores admitieron haber publicado el contenido sin verificar exhaustivamente su autoría, confiando en intermediarios que se presentaban como “grupos empresariales“.

Los objetivos de la campaña iban mucho más allá de la crítica gubernamental habitual. Los agentes del Kremlin difundieron deliberadamente noticias falsas para generar tensión internacional. Por ejemplo, una historia inventada afirmaba que “saboteadores argentinos” enviados por el presidente Milei habían sido detenidos en Chile por intentar, supuestamente, sabotear un gasoducto.

Rusia también buscó influir en la opinión pública argentina respecto a la guerra en Ucrania. En Buenos Aires, encargaron en secreto grafitis antiucranianos y desplegaron pancartas de protesta en partidos de fútbol con el lema: “Argentina no necesita la guerra de otros“.
Las autoridades argentinas confirmaron la existencia de esta red en octubre de 2025, identificando a los ciudadanos rusos Lev Andriashvili e Irina Yakovenko como participantes clave. A pesar de haber sido expuesta, la pareja continúa viviendo en Buenos Aires, negando vínculos con los servicios de inteligencia.
Los expertos señalan que la estrategia última de Moscú en la región no consiste meramente en apoyar a la oposición, sino en socavar la confianza en las instituciones gubernamentales y en los medios de comunicación en su conjunto. Al crear una atmósfera de total confusión y desinformación, el Kremlin pretende debilitar la influencia de Estados Unidos en Sudamérica y castigar a la administración de Milei por apoyar a Ucrania y alinearse con Occidente.
El Presidente Argentino Javier Milei reaccionó diciendo que ” El espionaje que ha trascendido es de una gravedad institucional pocas veces vista en la historia. Los “periodistas” y “medios” vinculados a esto son sólo la PUNTA DEL ICEBERG de algo mucho más grande.” en su cuente de X.