«Las tripulaciones están a salvo y las embarcaciones continúan su travesía hacia La Habana», afirmó el sábado por la mañana. «El convoy sigue su curso para completar su misión: entregar ayuda humanitaria de urgente necesidad al pueblo cubano».

Dos veleros que habían desaparecido mientras transportaban ayuda humanitaria desde el sur de México hacia Cuba arribaron a La Habana el sábado por la tarde, horas después de que la Marina de México informara haber localizado las embarcaciones, días después de que estas quedaran incomunicadas debido al mal tiempo.
Las embarcaciones, que transportaban a al menos ocho personas, zarparon desde Isla Mujeres, en el sur de México, el 20 de marzo y posteriormente perdieron el contacto, lo que generó inquietud en México, Cuba y otros lugares.

En una publicación en X realizada el sábado por la mañana, la Marina informó que una aeronave avistó los veleros a 80 millas náuticas (148 kilómetros) al noroeste de La Habana, Cuba. Al llegar a la isla, Adnaan Stumo, coordinador del convoy de veleros, explicó que el mal tiempo fue la causa del retraso, ya que las embarcaciones tuvieron que tomar una ruta más larga, y aseguró que los navegantes “nunca estuvieron en peligro grave alguno”.
Agradeció a la Marina de México que escoltó a uno de los veleros hasta la bahía de La Habana por su apoyo y por asegurarse de que se encontraran bien; asimismo, expresó que estaban “encantados” de comenzar a entregar la ayuda a los cubanos en la isla.
“Llegamos con un mensaje sencillo pero poderoso: la solidaridad con el pueblo cubano no se detiene en las fronteras; cruza los océanos“, declaró Stumo, ciudadano estadounidense. “Durante la última semana, nuestros veleros enfrentaron condiciones difíciles en el mar, periodo en el cual perdimos el contacto tanto con los coordinadores del convoy como con las autoridades marítimas“.

La organización Nuestra América Convoy declaró el viernes que, basándose en la velocidad de las embarcaciones reportada a las autoridades marítimas cubanas, la ventana de llegada de los barcos a La Habana debería situarse entre el viernes y el sábado, y que las naves eran capitaneadas por marineros experimentados.
James Schneider, director de comunicaciones de la Internacional Progresista, quien ayudó a coordinar el convoy Nuestra América hacia Cuba, agradeció el sábado a las autoridades mexicanas y cubanas por su ayuda y expresó sentirse «aliviado» al saber que las embarcaciones se encontraban a salvo.
«Las tripulaciones están a salvo y las embarcaciones continúan su travesía hacia La Habana», afirmó el sábado por la mañana. «El convoy sigue su curso para completar su misión: entregar ayuda humanitaria de urgente necesidad al pueblo cubano».

La llegada de las embarcaciones se produce en un momento en que un número creciente de países y organizaciones humanitarias han enviado cargamentos de ayuda a Cuba, mientras que un bloqueo estadounidense de combustible ha provocado apagones paralizantes y ha empujado a la nación caribeña al borde del colapso. En un discurso pronunciado el viernes, el presidente Donald Trump declaró que «Cuba es la siguiente», tras referirse a acciones militares en Venezuela e Irán.
El cerco por parte de EE.UU. al combustible, ha llevado a líderes de las Naciones Unidas a advertir sobre una posible «crisis humanitaria» en el futuro de la isla, en medio de una creciente preocupación por parte de líderes religiosos y de derechos humanos, dado que hospitales, escuelas y numerosos residentes permanecen sin suministro eléctrico durante largos periodos.
Los cubanos fuera de la isla estan a favor del cerco petrolero a la isla por verlo como una medida de presión que según ellos, terminara con el regimen socialista que ha estado en el poder en la isla por los últimos 67 años.
El mismo día en que se localizó la embarcación, también llegó a Cuba una delegación de líderes religiosos. Estos visitaron hospitales y una residencia de ancianos, y se reunieron con otros líderes religiosos de la isla, completamente organizados por el regimen.
«Se está infligiendo un sufrimiento inmenso al pueblo», declaró el reverendo Philip Vinod Peacock, secretario general de la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas.