Eddie Murphy cubrió los gastos funerarios de Rick James y Redd Foxx, y compró una lápida para William Thomas Jr.

El actor Afroamericano Eddie Murphy, reveló el lado oscuro de Hollywood en referencia e colegas y artistas que Hollywood había abandonado.
En un documental de Netflix, “Being Eddie”, el actor y comediante, de 64 años, habló abiertamente sobre su decisión de costear los funerales y una lápida para amigos famosos como el músico Rick James, el comediante Redd Foxx y William Thomas Jr., famoso por interpretar a Buckwheat en la saga de películas “La Pandilla“.
“Cuando Redd murió, tuve que enterrarlo. Tuve que enterrarlo. Tuve que enterrar a Rick. Le compré una lápida a Buckwheat. Buckwheat no tenía lápida“, dijo Murphy en el documental. “Siempre estoy enterrando a esta gente“.

“Me dejó alucinado, esta gente… el mundo del espectáculo y todo eso, y luego, cuando fallecen, ¿ni siquiera hay dinero para enterrarlos?”, añadió. “¿Dónde están sus familias? ¿Dónde está esta gente? Hay muchísima gente así”.
Redd Foxx, conocido por su papel de Fred Sanford en “Sanford and Son” en la década de 1970, falleció de un infarto el 11 de octubre de 1991. Tenía 68 años.

“Redd era gracioso sin esfuerzo. Adoro a Redd”, dijo Murphy, quien protagonizó junto a Foxx “Harlem Nights”, en el documental. “Trabajar con alguien a quien idolatras… Por fuera, parezco imperturbable. Por dentro, estaba como… ‘¡Ah!’. Cuando estábamos haciendo ‘Harlem Nights’, quería hacer una película con algunos de mis viejos ídolos“.
James, quien colaboró con Murphy en su sencillo de 1985, “Party All the Time“, falleció de insuficiencia cardíaca en 2004. Thomas murió de un ataque al corazón en 1980.
“He pagado muchos funerales, pero no voy a funerales“, declaró Murphy recientemente a medios en Estados Unidos. Los únicos funerales a los que ha asistido son los de su padre biológico, Charles Edward Murphy, y su padrastro, Vernon Lynch.

“Cuando me muera, no quiero un funeral, ni que me entierren ahí tirado, ni que la gente venga a verme“, afirma. “Me van a incinerar inmediatamente. Y nada de funeral, ni homenaje, ni nada de esa mierda. Que siga la vida. Nada de traumas… Un funeral es demasiado.”
“Me importa un carajo lo que hagan con mis cenizas“, continuó. “Con tal de que no haya gente alrededor mirándolas… No quiero estar en la urna mientras todos lloran. No quiero ese momento.”
“Llorar está permitido”, añadió. “Lo que digo es que todo el ritual de un funeral es demasiado para mí”.