Del Campo de Batalla a la Votación: Como Monty Montañez se presenta a sus constituyentes. “Ese juramento no tenía fecha de vencimiento.”
Monty Montanez recuerda el momento exacto en que levantó la mano derecha y juró defender la Constitución, no por aplausos ni por política, sino porque era lo correcto. Años después, se ha quitado el uniforme, pero la misión continúa.
Veterano de guerra, dueño de una pequeña empresa, esposo y padre, Montanez lanza su campaña para el Distrito Congresional 32 de Texas con una idea simple: el servicio público debe centrarse en el propósito, no en el poder.

“Serví a mi país una vez”, dice. “Y estoy listo para servir de nuevo.”
Esa vocación comenzó temprano. Criado en el centro de Texas por dos padres devotos que aún consideran el Estado de la Estrella Solitaria como su hogar, Montanez creció con valores inquebrantables: determinación, integridad, fe y servicio. “Sobre todo, soy un hombre de fe y firmes convicciones”, afirma. “Eso no ha cambiado, y nunca cambiará”. Su trayectoria, del campo de batalla a la sala de juntas, le otorga algo poco común en Washington: perspectiva. Ha visto a Estados Unidos en sus momentos más fuertes y frágiles, y cree que los mejores días de la nación aún están por venir.

Servicio Más Allá del Uniforme
La historia de Montanez está profundamente arraigada en el servicio. Habiendo servido en el extranjero, tanto en el ejército como en el servicio privado, ha presenciado de primera mano lo que sucede cuando las fronteras fallan, la delincuencia invade las comunidades y el socialismo erosiona las oportunidades. Estas experiencias moldearon su comprensión de lo que está en juego en Estados Unidos hoy.
“Cuando me puse el uniforme y juré defender esta Constitución, ese compromiso no terminó al dejar el ejército“, explica Montanez. “Perdurará hasta mi último aliento“. Es ese perdurable sentido del deber lo que impulsa su decisión de postularse para el Congreso, una decisión que nace de un profundo sentido de responsabilidad por proteger las libertades por las que una vez luchó en el extranjero.

Restaurando la Fe y la Familia
Si bien los debates políticos dominan los titulares, Montanez cree que el conflicto más profundo de Estados Unidos no es político, sino una batalla por los valores que definen quiénes somos. En Washington, demasiadas personas luchan por la atención. Monty lucha por la rendición de cuentas. Mientras otros discuten sobre a quién culpar, Monty pregunta quién está listo para construir. Para él, la erosión de la fe en la vida pública —desde las aulas hasta los espacios comunitarios— marca un punto de inflexión en la historia del país. Y revertir esa tendencia comienza en casa.
“La conversación debe comenzar en nuestras familias y continuar en nuestras escuelas”, dice Montanez. Recuerda una época en la que cada día escolar comenzaba con el Juramento a la Bandera, un acto sencillo que fomentaba la unidad y el orgullo. “Si queremos otros 250 años de grandeza, necesitamos inculcar un sentido de pertenencia y fe en nuestro país desde pequeños. Debemos creer los unos en los otros y en los principios que hicieron fuerte a esta nación”.

Un Pueblo, Una Nación
El Distrito 32 de Texas es un microcosmos de Estados Unidos: ricamente diverso, profundamente orgulloso y con ansias de un liderazgo que una en lugar de dividir. El enfoque de Montanez hacia la representación rechaza las políticas identitarias y se centra, en cambio, en valores compartidos. “¿Cuántas generaciones nos hacen falta para darnos cuenta de que todos somos estadounidenses?”, pregunta. “Sin importar nuestra herencia, compartimos valores culturales y objetivos comunes. Mi trabajo es servirles a ustedes, a cada uno de ustedes, no a mí mismo“.
Esta filosofía define sus perspectivas sobre temas que abarcan desde la inmigración y la educación hasta la atención médica y el crecimiento económico. Lo que distingue a Montanez no son los puntos clave, sino su presencia. Primero escucha. Luego, lidera. “El servicio, antes que uno mismo, es la esencia de todo lo que hago“, afirma. “Se trata de escuchar, escuchar de verdad, a la gente, comprender sus preocupaciones y luego trabajar juntos para encontrar soluciones que reflejen nuestros valores estadounidenses fundamentales“.

Manteniéndose Firme Contra los Intereses Especiales
De ser elegido, Montanez se compromete a mantenerse fiel a esos valores, incluso en Washington, donde los intereses especiales y las presiones partidistas a menudo ahogan la voz del pueblo. “No soy político, ni pretendo serlo“, afirma. “Me rodearé de personas dispuestas a dialogar con sinceridad y a centrarme en lo que más importa: nuestra Constitución, nuestro país y nuestra comunidad“.
Para Montanez, los desafíos que enfrenta Estados Unidos, desde la seguridad fronteriza hasta la división cultural, exigen líderes guiados por principios, no por encuestas. Y aunque las ideologías partidistas puedan cambiar, él cree que los cimientos de la nación deben permanecer inalterados. “Estados Unidos se construyó sobre principios específicos“, afirma. “Esos principios, arraigados en la fe, la libertad y la unidad, deben seguir siendo nuestra guía“.

Un llamado a servir de nuevo
Monty Montanez no se postula para obtener beneficios personales. Se postula para reconstruir la confianza en el gobierno, en la comunidad y entre nosotros. Su vida ha estado marcada por el servicio a su país, su comunidad y su familia, y ahora está listo para servir de nuevo en Washington.
“Estoy aquí para ustedes“, dice Montanez directamente a los votantes del Distrito 32 de Texas. “Quiero escuchar. Quiero entender cómo puedo luchar por ustedes cada día. Y quiero que sepan que pueden contar conmigo“.
En una época de profundo cinismo y amplia división, ofrece algo excepcional: una campaña basada en un propósito, no en la política, y en la convicción de que Estados Unidos es más fuerte cuando su gente se mantiene unida.
Visite www.MontyForCongress.com y apoye el movimiento para devolver los valores texanos a Washington.
Ver quién es Monty Montañez en este video debajo: